Infértil, no envidiosa

TOPsecret

Sabemos que hay una preocupación seria por nuestra salud mental cuando en la última junta, la amiga emocionada dice: “Supieron quien está embarazada?!”. Pero la frase casi no se completa, y el entusiasmo cede lugar a un silencio fúnebre. Miran atónitos hacia ti como si se hubiera proferido una herejía. Como si las palabras te llegaran tal cual agua bendita y ahora tu piel empezara a quemar, fuera girar la cabeza en 180º y vomitar un líquido verde sobre todo el grupo.

El nerviosismo también se nota en la pareja de amigos cuyas miradas entrecruzan se preguntan vacilantes: “¿contamos o no contamos?”.

El colmo pasa en la familia – cuando te enteras que tú prima está embarazada casi en el mismo día que ella revisa el bolso antes de partir al hospital.

Es necesario tener un poco de sensibilidad al elegir el momento para contar ese tipo de novedad, pero tampoco hay razón para hacer secreto de estado (solo recordando: si estoy en llanto, definitivamente, no es el mejor momento).

Sin embargo, sentir que ocultan la noticia para no “herirnos” puede ser aún peor.

De verdad, aún somos capaces de lidiar con la felicidad ajena. A final, nos han diagnosticado infertilidad, no envidia.

El gato de Schrödinger

gato copyMientras esperaba la llamada de la clínica que confirmaría (o no) el éxito de la fecundación, me puse a filosofar – o mejor, pensar en física quántica.

Este limbo de incertidumbre me hizo sentir como el gato de Schrödinger*. Por un instante, desee no saber el resultado. A final, era lo más cercano que había estado de lograr el ‘positivo’.

Sé que no existe término medio para el embarazo. O se está embarazada o no está. Sin embargo, en algunos momentos – por ejemplo, durante la beta espera – podría jurar que es potencialmente posible decir que estamos y no estamos embarazados (à la vez!)!!!

No conocer el desenlace de mis embriones permitía considerar la mejor posibilidad (si uno es positivo y ve el vaso medio lleno, por cierto). Por el contrario, si me confirmaran que ya no había nada más que esperar, se interrumpía el largo proceso y terminaba un sueño.

Hasta que no sonara el teléfono y escuchara la respuesta, dos mundos existían.

* Los más geeks sabrán a que me refiero, pero de todas formas intentaré hacer una ‘breve’ explicación:

El físico austriaco Edwin Schrödinger propuso un experimento imaginario para explicar el comportamiento raro de las partículas subatómicas (más chicas que los átomos).

La idea es poner en una caja cerrada: un gato, material radioactivo, un detector de radiación y un frasco de veneno. Hay 50% de probabilidad del material radioactivo emitir una partícula radioactiva – la cual es identificada por el detector que activa un mecanismo liberando el veneno que matará el gatito. Pero también, 50% de probabilidad de que no libere la partícula radioactiva y el gato siga vivo.

Bajo las leyes de la física quántica, las dos posibilidades podrían coexistir. O sea, el gato estaría simultáneamente vivo y muerto. Solo un factor externo (nuestra mirada) concretaría el destino del gatito.

Es de loco, no??? Seguramente, si la señora de Schrödinger hubiera tenido problemas de fertilidad, él habría propuesto otro experimento. XD

Con qué animal te identificas?

Panda2

Quien no ha hecho alguna vez un test para saber con qué animal se identifica? Sea en dinámicas de grupo o en páginas de alguna revista femenina. Aún sin ningún respaldo científico, nos halagaba ser destacados en la jauría de lobos, como líderes natos. O leales amigos como los perros. Inteligentes como los gatos…

Pero, hoy en día, definitivamente estoy más para oso panda.

Si no lo saben, la mayoría de los pandas nacen por inseminación artificial, puesto que la hembra sólo tiene entre tres y cuatro días de fertilidad por año.

Nunca me he sentido tan identificada – aunque bien es cierto que ellos parecen tener mejores posibilidades que yo. 🙂

 

P.D. ahora estoy intentando hacer la ilustración de mis posts. Espero que les guste!